WeSay Magazine
lunes 15 de octubre de 2018

“En la Argentina todos opinan, pero nadie se compromete con el tema de la adopción”

Soledad Ytuarte, Socia Fundadora de We SAY!

Florencia Alifano es psicóloga y autora del libro “La Hija”, una obra ficcionada inspirada en su propia historia y búsqueda de su identidad, un camino que inició a los 10 años cuando descubrió que era adoptada.

“Cuando descubrí mi identidad y me encontré con esta historia de vida fue imposible no imaginarme un libro”, cuenta en una charla con We SAY! Magazine.

Hablamos con esta mujer, quien consideró que guardarse la historia para sí sería un acto de egoísmo. “Eso es lo que me satisface hoy, me doy cuenta que muchas personas se sienten identificadas”, dice Florencia, para quien “ser adoptada representa el acto de amor más grande que pueda existir”.

Me gustaría saber más sobre tu historia, la que te inspiró a escribir este libro.

“La Hija” se basa en una historia real de adopción, es mi historia de vida que decidí ficcionar para resguardar la verdadera identidad de los personajes. Aborda un tema difícil, es una problemática muy compleja que todavía pienso es un tema tabú para la sociedad, que pareciera que debería mantenerse en secreto, bajo cuatro llaves. Cuando descubrí mi identidad y me encontré con esta historia de vida fue imposible no imaginarme un libro. Que sea una novela también me permitió dar rienda suelta a la imaginación; porque si bien yo descubrí una verdad, es mi verdad y no tiene que ser la misma para los demás personajes de esta historia.

¿Cuándo decidiste salir en busca de tu identidad?

Estudiaba Psicología en la Universidad Católica de Santa Fe cuando tomé la decisión. Mis viejos siempre me apoyaron y estuvieron dispuestos a acompañarme en este camino, pero yo sentía que tenía que recorrerlo sola. Esperé a cumplir 18 años para poder hacerlo por mi cuenta. Por un lado, porque me daba la sensación de que ellos sufrían cada vez que les hablaba del tema, hoy entiendo que esto tiene que ver con las fantasías que los hijos adoptados podemos llegar a tener, miedo a decir que querés saber sobre una madre biológica que nunca te quiso, y estos papás te dieron todo el amor y nunca te faltó nada; por otro lado, el miedo de ellos como padres, de que si encontraba a mi madre biológica me iba a ir con ella; y nada más lejos de la realidad. Yo lo podía entender, pero ellos no me entendían a mí cuando les decía que eso era imposible. Igual siempre estuvieron, a pesar de los miedos.

¿Cómo resultó esa búsqueda?

La búsqueda fue una aventura, una sanación, algo que necesité hacer en ese momento, y creo que no a todos nos pasa. Fue mucho camino recorrido, fue arriesgado, fue emocionante, pero en ese momento, tenía la adrenalina adolescente de dejarme llevar y no pensar tanto en las consecuencias. La suerte estuvo de mi lado y podría decir que las cosas me salieron bien. Parece una historia de película, ya me robaron la idea (risas). Es una historia fuerte, emotiva, emocionante, donde el enojo, la alegría, la tristeza, la compasión y la paz son sentimientos fáciles de captar a lo largo de la lectura. Siendo la protagonista de esta historia no podía ser tan egoísta de guardármela para mí y no compartirla con el mundo. Eso es lo que me satisface hoy, me doy cuenta que muchas personas se sienten identificadas; si bien yo le tenía fe a este libro, me sorprendió la respuesta de la gente para con él. Me di cuenta de que no sólo a mí me puede pasar algo así, que ayudé a muchos a decidirse a buscar su identidad, a hablar con sus familias, a sentirse acompañados en el sentimiento.

¿Como fue escribir un libro basado en tu propia historia?

Soy fan de las historias basadas en hechos reales, me encanta leer novelas o mirar películas inspiradas en la vida de alguien. Escribir mi historia fue impensado porque después de haber descubierto todo esto miro hacia atrás y aún me cuesta creer que esta historia me pertenezca. Decidí escribir un libro cuando pude encontrarle sentido a todo, y fue tan espectacular la sucesión de los hechos que no podía guardármela sólo para mí.

Cada capítulo del libro es la historia de un personaje, que cuenta lo que cada uno pudo hacer con lo que le tocó vivir; no se trata de buscar víctimas o victimarios, sino de construir la identidad de “La Hija” construyendo las identidades de quienes la rodean. La historia permite que el lector elija con quien identificarse, elegir a su personaje favorito. Hay muy poca bibliografía al respecto y me pareció original y una buena forma de abordarlo. Cuando fui estudiante esperaba con ansias alguna materia que tratara el tema y recién en el último año universitario estudiamos la ley de adopción. Me llevó dos años terminarlo, y cada vez que tenía que recordar los momentos para dejarlos plasmados en un papel volvía a revivir todo, era como una película que rebobinaba en mi cabeza, viví las mismas emociones, lloré en los mismos renglones y reí en el mismo párrafo. Sentí una opresión de tranquilidad en el pecho al terminarlo. Transmitir el mensaje adecuado requiere de mucha responsabilidad, hay que ser cuidadoso cuando se trabaja con la palabra. Lo leí y releí mil veces hasta que quedara como yo quisiera. Yanina Nemirovsky fue la persona que trabajo conmigo en la estructura del libro.

Ahora que ves el libro editado, y en la calle, ¿qué significado tiene el resultado?

 “La Hija” representa todo el amor que mis viejos pudieron darme, la crianza y el apoyo que recibo de ellos cada día de mi vida; y hoy tengo la claridad y facilidad para poder reflejarlo por escrito y compartirlo con todo aquel que quiera leer una buena historia. Un libro que tiene como temas centrales el amor, la verdad y el perdón. Y hasta ahí te voy a contar por ahora, los invito a que la lean. En lo personal me enriqueció muchísimo y sin dudas me hizo crecer. Aprendí a ver la vida de forma distinta, a entender que cada cosa que pasó tuvo que pasar para ser quien soy hoy. Este libro va a ser la experiencia más grande que pueda vivir, al igual que el día que decida ser mamá.  

¿Que significa para vos ser adoptada? 

Para mí ser adoptada representa el acto de amor más grande que pueda existir. Que alguien te elija para que seas lo más importante de su vida para siempre es un sentimiento que es imposible explicar con palabras. Se me vienen a la mente las palabras valentía, deseo, espera y amor. Un bebé adoptado es un hijo elegido, no siempre pasa así con los hijos biológicos. Cuando era chica mis compañeros de la escuela o, aunque no lo creas gente grande, usaban la palabra “adoptada” como un insulto, buscaban lastimarme con eso, y nunca nadie logró dañarme, al contrario. Entendía que esas personas no habían tenido tanto amor en su vida como yo lo tuve, y les sonreía. Nunca fue un problema, mis viejos me dijeron la verdad desde el primer día que empecé a preguntar. Ellos tuvieron asesoramiento psicológico y les recomendaron no decirme que era adoptada antes de que yo pregunte.

¿Cómo te enteraste?

Me enteré en la escuela, a los 10 años, cuando estábamos estudiando de dónde venían los bebés. Todos mis compañeros decían que de la panza de las mamás y a mí en casa me habían dicho que del corazón. Indignada llegué de la escuela ese día (risas), mis papás se sentaron y me explicaron todo (no me costó entender), y agradezco que así haya sido. Eso es para mí ser adoptada, amor puro.

¿Como ves el tema de la adopción en la Argentina?

Te voy a contar una cosa que me pasó antes de la presentación del libro en Santa Fe. Hice un movimiento grande de prensa en toda la provincia, sobre todo en San Justo, mi ciudad, porque sentí que por ahí tenía que empezar, era lo correcto, fue la ciudad que me vio crecer. Unos días antes me escribe una ex compañera de la facultad, se había enterado de mi libro y quería que vaya a hacer la presentación a Reconquista, porque era un tema que interesaba mucho. Ella trabaja en el foro cultural, y la fecha se acercaba a las elecciones (2017); le dije que sí, que programáramos una fecha. A los pocos días me vuelve a escribir diciéndome de hacer la presentación después de las elecciones porque lo había consultado y una candidata a concejal del lugar no quería utilizar el tema para fines políticos; obviamente le transmití mi opinión al respecto y después de eso no me volvieron a llamar. Así creo que está la situación en Argentina en cuanto a la adopción. Nadie se compromete y todos opinan. Siento que no se trabaja para mejorar. En los medios de comunicación no se habla de adopción. Sólo cuando un/a famoso/a quiere ser padre o madre de corazón, quiere adoptar o tener un hijo por las diferentes vías antinaturales.

¿Qué desafíos ves a futuro en este sentido?

Como desafío futuro propongo más compromiso, hablar más del tema. La ley de adopción es tremenda para todos los chicos que están esperando una familia que quiera realmente darles amor. Es difícil, pero no imposible. Se empieza por hablar. Aprovecho para decir que llegué para quedarme, y apoyo todas las causas que tengan que ver con la adopción, para que todos los que quieran ser padres no tengan que viajar al exterior a adoptar porque es más sencillo, para que no haya más chicos esperando amor en un orfanato, y para que tengan la oportunidad de ser parte de una familia de verdad.

Desde tu perspectiva profesional y experiencia personal, ¿como se vive el tema de la identidad en una persona que fue adoptada? 

El acto de adoptar es muy valorado por la sociedad, pero tiene una contracara: la de la madre que abandona. Esa conducta repudiada por la sociedad, “marca" al hijo. Un bebé abandonado por su madre, es un hijo de "mala madre". La experiencia clínica demuestra que, desde chiquitos, perciben gestos, escuchan, son curiosos, a veces entienden y a veces no; pero todo el tiempo se van produciendo en ellos, a partir de registros de eso que ven y escuchan, representaciones mentales que definen la idea de sí mismos. La separación de la madre biológica, deja huellas psíquicas de vivencias dolorosas de confusión y miedo. Estas vivencias, pueden permanecer reprimidas en el inconsciente e inactivas mucho tiempo. Cuando se activan irrumpen, en distintos momentos de la vida, produciendo efectos de alto impacto. En estos estados psíquicos y encrucijadas, es muy tentador resignarse, seguir como se pueda y esperar a que lo resuelva el azar o el destino. El deseo de saber, ligado a lo vital, motivó mi búsqueda. Las respuestas, a pesar de lo que revelaron, me generaron un alivio. En el inicio hubo deseo y amor, mi madre biológica eligió tenerme, no hubo abandono. Y si hubiera constatado el abandono podría haber hecho un proceso de duelo, aceptarlo y terminar con la duda obsesiva que estaba consumiendo mis energías vitales. En mi caso, fue muy difícil sacar mi lado profesional a lo largo de estos años, yo necesitaba ser la escuchada. Florencia Alifano tenía que entender, procesar y aceptar la historia que le había tocado. Después de haber escuchado a varias personas con vivencias similares y haber experimentado distintas situaciones a tan corta edad, puedo decir como persona y como profesional que no todos necesitan conocer su pasado u orígenes para SER; aunque considere importante y valore mucho a todos aquellos que sí decidan buscar respuestas. Tiene que ver con una elección y con todo lo que tengamos que enfrentar en la vida. Y tampoco tiene que ver sólo con la adopción.    

¿Cuál es el trabajo que haces con el Dr. Facundo Manes?

Soy Licenciada en Psicología, me especializo en Psicología del Deporte. Soy técnica de la sala de electroencefalografía de la Fundación Ineco e investigadora científica. Junto con un grupo interdisciplinario, grandes profesionales de distintas áreas de la salud, como psicólogos, psiquiatras, profesores de educación física, nutricionistas, etc. trabajamos para hacer investigación en distintas disciplinas que tengan que ver con el deporte y la actividad física. Así que mi vida profesional está basada un poco en la acción, al igual que mi vida personal. Yo estudié en la Universidad Católica de Santa Fe y cuando me recibí vine a vivir a Buenos Aires. Después de cuatro meses de estar sin hacer nada, un amigo que trabajaba en Ineco me hizo la llamada tan esperada, una entrevista laboral por delante. Quedé seleccionada ese mismo día, y desde entonces Ineco es mi segunda casa. El primer día de trabajo le escribí un mail a Facundo presentándome y poniéndome a su disposición. Hasta el día de hoy trabajamos juntos en distintas investigaciones y en sus libros, formando parte de su equipo colaborador. 

¿Tenes planeado escribir otro libro? 

Si, mientras escribía “La Hija” pensaba en un segundo libro. La historia es tan rica, en tantos sentidos, que no quería tirar, como se dice, “toda la carne al asador”, entonces fui pensando en una segunda parte. Mi primer libro está escrito de tal manera que tranquilamente puede continuar con uno o varios libros más, todo va a depender de hasta dónde la gente quiera saber sobre esta historia. Ojalá mi segundo libro pueda salir a la luz este año.   

 

El precio de “La Hija” es de $200 y se puede conseguir en Tienda Nube, https://lahija.mitiendanube.com/ ; en Dain Usina Cultural Nicaragua 4899, CABA; a través del  Facebook @lahijaoficial; y en Mercado Libre con envíos a todo el país.