WeSay Magazine
lunes 17 de diciembre de 2018

"Las mujeres se vienen con todo en el mundo de los negocios"

Por María Andrea Alegre, Directora del MBA, Universidad del CEMA

Contar con una formación universitaria es un requisito casi ineludible para ingresar en una empresa hoy día, aún para los puestos más “junior”. El primer escalón de una carrera de management son los programas de pasantías universitarias o de jóvenes profesionales. 

Actualmente, un empleador que busca cubrir una vacante corporativa se encuentra con un mercado laboral de fuerte sesgo femenino.  Según el último censo nacional, de los 1.929.813 argentinos que completaron su formación universitaria, 1.050.662 son mujeres, y apenas 879.151 son hombres. Por lo tanto, una empresa que publica una búsqueda profesional cuenta a priori con un pool de candidatos donde el 55% de los CVs son femeninos.

Esta brecha de “feminización” del mercado laboral profesional proyecta agudizarse aún más en el futuro próximo.  En el último censo de estudiantes de la UBA, el 61% son mujeres.  En particular, las mujeres constituyen el 60% aproximadamente de los estudiantes de Ciencias Económicas.  Una de las pocas excepciones a esta tendencia es aún la carrera de ingeniería, que todavía registra amplia mayoría masculina. Pero la brecha se está achicando, y hoy hay más del doble de ingenieras de las que había hace 20 años.

Esto ya se siente como factor de cambio en el mundo de los negocios.  De acuerdo a la encuesta “Cuando las Mujeres Progresan 2016” de la consultora Mercer, la representación de mujeres en el staff corporativo de América Latina es hoy del 36%, pero con tendencia creciente y proyectando llegar al 49% para 2025.

Es cierto que la foto es mucho menos alentadora si miramos los roles de alta dirección.  Según una encuesta realizada por la consultora Grant Thornton, sólo un 15% de los cargos directivos en compañías argentinas son ocupados por mujeres, por debajo del promedio mundial del 25%.

Aun así, existen hoy modelos de rol femeninos que no se evidenciaban apenas una generación atrás.  Vemos en los medios a destacadas mujeres que son número uno de empresas de alto prestigio: Isela Costantini (ex CEO de Aerolíneas y de General Motors), Florencia Davel (Bristol Myers Squibb), Fabricia Degiovanni (Microsoft), o Lorena Zicker (Intel), para nombrar sólo algunas.  ¡Una generación atrás había pocos titanes femeninos en el mundo empresario, y en muchos casos eran viudas que heredaron las empresas de sus maridos!

También hay modelos de rol destacados en el mundo entrepreneur, con empresarias como Viviana Zocco (Grupo VI-DA) y Cecilia Retegui (Zolvers), ganando distinciones por sus emprendimientos a nivel nacional e internacional en el último año.

Empuja en el mismo sentido el enrolamiento en las Escuelas de Negocios.  Cuando la Universidad del CEMA empezó a formar MBAs hace más de tres décadas, los alumnos eran casi todos hombres.  Una formación de posgrado en negocios se ha constituido en la mayor puerta de entrada a los cargos de responsabilidad en las empresas. En los ´90 las mujeres ya representaban el 20%.  Hoy constituyen el 35% del alumnado del MBA.  En programas más cortos, como el Posgrado en Management, superan el 50%.

Las mujeres que vemos hoy en las aulas, empujan y se preparan, tienen hambre de progreso y no se achican frente a los desafíos.  Para terminar de cerrar la brecha hacen falta políticas corporativas más flexibles que, sin bajar las demandas del mercado laboral, compatibilicen mejor los múltiples roles que ejerce la típica profesional adulta.  Es interesante comparar el mundo de la empresa con el mundo de la investigación académica, otro ámbito de trabajo profesional de alta exigencia y competitividad internacional, donde sin embargo las mujeres representan el 52% de los investigadores nacionales, según el Instituto de Estadísticas de la UNESCO.  La principal diferencia es una agenda flexible: mujeres que trabajan muy duro, pero administran sus tiempos.