WeSay Magazine
lunes 22 de octubre de 2018

“Es necesario dejar el síndrome de la mujer perfecta y que haya más corresponsabilidad”

Belén Fernández

“En la crisis del 2001 las mujeres frente a tanta desocupación salieron a hacer cualquier cosa para subsistir”, analiza Lidia Heller, especialista en programas de liderazgo, diversidad y mercado de trabajo. “El hombre suele entrar en crisis, en 2001 se vio eso: un gran índice de hombres desocupados pero en crisis, no se les ocurría absolutamente nada. La mujer en esos casos fue la que salió adelante”, recuerda.

La maternidad, las desigualdades y los estereotipos de género son algunos de los temas de conversación en un mano a mano con We SAY!. “El Estado debería dar mayores y mejores condiciones para incentivar el emprendedurismo”, advierte, y considera que “a la hora de salir a trabajar es la mujer la que más arriesga”.

Lidia es Licenciada en Administración y una de las primeras integrantes de la LAWOMAN-NET Red Latinoamericana de Mujeres en Gestión. Conoce como nadie el mundo de las mujeres y hace más de 20 años que trabaja duro para lograr un mayor empoderamiento femenino.

¿De qué se trata y como surge la red de mujeres Lawoman-Net?

La red surgió en el año 1997 producto de una beca a la que asistí en Suecia, financiada por los suecos que justamente son los más avanzados respecto a temas femeninos de liderazgo y equidad. Los suecos organizaron un programa para latinoamericanas, asiáticas y africanas y nos llevaron a Suecia con otras 25 mujeres latinoamericanas para que veamos sus realidades y hagamos un entrenamiento. A partir de ahí nos estimularon a formar esta red que hoy está presente en 17 países. Uno de los ejes que ha tenido esta red es una capacitación online. Comenzamos con cursos cuando la tecnología no había irrumpido tanto en Latinoamérica. Actualmente estamos con conferencias para toda Latinoamérica.

Imagino que desde 1997 a hoy los cambios fueron enormes…

Cuando fuimos a Suecia recién empezaba el correo electrónico. No todas tenían una cuenta de e-mail. La red no es física, sino virtual, con lo cual fuimos acompañando todos los cambios. Fueron grandes desafíos.

¿Cómo ves a la mujer emprendedora hoy en comparación a aquella de los ’90? 

Es mucho más arriesgada. Hubo varios pilares que contribuyeron, no llegamos acá por casualidad. Muchas organizaciones de mujeres comenzaron con el emprendedurismo. En Latinoamérica, hay muchas experiencias exitosas y otras no tanto. Obviamente la tecnología fue un aliado muy importante con lo cual creo que hay un espíritu muy incipiente, que se está afianzando cada vez más y creo va a ir creciendo. Obviamente que se tienen que dar ciertas condiciones para que esto prospere, sino nos quedamos en la subsistencia. Eso puntualmente se vio en la crisis del 2001 donde las mujeres frente a tanta desocupación salieron a hacer cualquier cosa para subsistir. Hay un espíritu emprendedor que hoy está y con condiciones más favorables pero todavía falta bastante y falta reconocernos como emprendedoras. Pasar a una categoría que tiene que ver con el desarrollo y la autonomía económica.

¿Pensás que el Estado debería dar mayores y mejores condiciones para incentivar a los emprendedores?

Si, para el emprendedurismo en general. A mi me gusta mucho tomar a un autor que dice que las pulgas, que serían los emprendedores, necesitan para subsistir una ámbito favorable. Esto significa no sólo que el Estado de estímulos sino que haya rutas, caminos, tecnología. Se necesita acercamiento a una cantidad de variables que hace que puedas subsistir y crecer. Este autor dice que los emprendimientos pueden ser muy molestos para las grandes corporaciones pero que el entorno tiene que ayudar. El entorno es el Estado con todos sus componentes.

¿Todavía a la Argentina le falta?

Sí, eso lo vemos en todos los ámbitos. El emprendedurismo también se ve afectado, pero por lo menos está instalado. Tiene que haber un cambio de cultura, porque tenemos una cultura de seguir una carrera profesional, de trabajar dentro de una institución, no de emprender.

¿Esta cultura que mencionás, de a poco está cambiando en la Argentina?

 Sí, eso está cambiando y como todo cambio cultural lleva tiempo. Hay una resistencia por parte misma de las personas que no se ven como emprendedores. Está muy instalado el tema de entrar a una corporación.

¿Trabajar en relación de dependencia es más seguro? ¿Emprender es tomar riesgo?

El emprendedurismo es riesgo, es levantarte todas las mañanas y pensar en ideas posibles y sustentables.

¿Las mujeres son más arriesgadas que los hombres?

La tendencia dice que no, que las mujeres son más conservadoras y cautas, pero si se analiza la historia más reciente de nuestro país, a la hora de salir a trabajar es la mujer la que más arriesga.

Aún existe falta de convivencia entre trabajo y maternidad... ¿cómo ves esto?

Es un estereotipo muy fuerte que aún sigue vigente en la mayoría de las sociedades incluso las nórdicas, que han implementado muchísimas medidas en cuanto a las licencias y demás. Eso sigue porque es una cultura milenaria que de un día para el otro no va a desaparecer. El multitasking nos juega en contra a veces, esto de cumplir con todo es desgastante y hasta esquizofrénico. Es necesario dejar el síndrome de la mujer perfecta y que haya más corresponsabilidad.

Según tu experiencia, ¿cómo ves a la mujer emprendedora argentina en comparación a la del resto del mundo?

Yo la veo bien pero nosotras no teníamos la cultura emprendedora metida en nuestras cabezas por las características culturales en nuestro país. Si vos ves otros países, en los desarrollados, permanentemente hay emprendimientos. Me parece que hay un surgimiento grande con la tecnología, pero hay que estimularlo. No hay solo que estimularlas a que hagan tareas tradicionales como puede ser peluquería o aquellas tereas que refuerzan los roles tradicionales, sino aquellas tareas con carreras más duras en los ámbitos de programación, software, entre otros. Hay que eliminar los rubros masculinos y los femeninos. Si no nos quedamos con que las mujeres pueden hacer cursos de maquillaje y de comida y los varones tareas más duras relacionadas a la tecnología.

¿Qué consejos le das a aquellas mujeres que hoy están dando los primeros pasos en su emprendimiento?

Es importante sacarnos el chip de que las formas tradicionales ya no sirven. Los nuevos paradigmas, nuevas formas de poder armar su propio negocio o su propi emprendimiento que le dé la posibilidad de tener cierta autonomía económica que para las mujeres es fundamental. Parte de los grandes problemas que sabemos que aún existen en la división de roles es la autonomía económica. Si una mujer tiene autonomía económica, habría un avance importante en cuanto a la violencia machista. La autonomía económica es la posibilidad de un empoderamiento. El otro tema importante es pensar si encaramos nuestro proyecto solas o acompañadas, siempre es mucho más fácil con socias y para eso es importante separar la relación del negocio. Puedo ser muy amiga tuya pero a la hora de emprender algo esto se divide.

Es importante rodearse de gente de confianza...

Sola es muy difícil. Es importante formar parte de una red de mujeres, relacionarse con quienes pasaron por situaciones similares. Hay que estar atentas a las nuevas tendencias y a las nuevas tecnologías. Todo lo que tiene que ver con el cuidado abre una posibilidad de trabajo independiente muy importante, por ejemplo una emprendedora que puso una empresa online que hace servicios de limpieza. 

¿Cómo ves a las próximas generaciones de mujeres?

Las veo muy ansiosas, quieren todo ya, pero me parece que es bueno. Las veo en ventaja con un varón que también se está adaptando a las nuevas realidades y que no quiere perderse los distintos roles que tienen que ver con el poder armar una pareja en donde los roles estén más democráticamente divididos. El deseo de querer tener todo ya es producto de la realidad de hoy, de las redes sociales y de cómo ha influido todo.

Les diría que no se desalienten si la primera o segunda alternativa de negocio no sale. Es cuestión de seguir intentando. De las malas experiencias se aprende más que de las buenas.