WeSay Magazine
domingo 16 de diciembre de 2018

"En el mundo de PR las mujeres se destacan"

Belén Fernández

Enérgica, apasionada, sensible, así se puede definir a Vanesa Rivera, la creadora de la consultora de comunicación Ver & Comunicar. Esta mujer de 42 años, Licenciada en Publicad y Marketing, generó de una situación de crisis una oportunidad. Es que en 2001, en pleno estallido económico, se quedó sin trabajo y ese momento fue el puntapié inicial para generar su propio emprendimiento. Hoy, con 15 años en el mercado, Vanesa cuenta con un staff de casi 20 profesionales, la mayoría mujeres y dice haber logrado todos sus objetivos. Aprendió a ser mamá y emprendedora. Te contamos en un mano a mano exclusivo sus comienzos y la forma en que se fue aggiornando a las nuevas tecnologías e influencias.

¿Cómo empezó Ver & Comunicar?

En el 2001 me despidieron de BGH con un país en crisis. Ese mismo día también me despiden de la UCES donde yo daba clases y empecé a cuestionarme que hacer. En ese momento estaba con mi ex marido, que era artista, y yo siempre me había preguntado por qué los jóvenes artistas no podían involucrarse en el circuito de arte. Vivíamos en las Canitas, y cerca de casa estaba por inaugurar un restaurante de comida alemana. Recuerdo que era un salón largo con paredes azules. De caradura que soy entré al restó, hablé con el dueño y le conté que quería usar su restaurante para exponer los cuadros de Martín y presentarlo a  la prensa. A cambio, le ofrecí prensar el restó un mes gratis. Al otro día, este señor estaba en mi casa viendo los cuadros de mi ex marido. Unas semanas más tarde tenía los mozos a disposición, sacaron las mesas, presentaron un cóctel re lindo e hicimos una gran presentación. Vinieron 100 personas. Alguien me pidió una tarjeta, pero no tenía nada. Se trataba del director de la fundación Indra Devi, quien me contrató para que le haga la prensa. Ese fue mi primer cliente, más allá del dueño restó alemán que después del primer mes me pidió que siga trabajando para él.

¿Y cómo fue empezar con esos primeros clientes?

En ese momento yo vivía en un mono ambiente muy chiquito. Tenía una computadora lentísima y no tenía aire acondicionado, en el verano trabajaba con una toalla húmeda en el cuello. Al principio estaba sola, pero rápidamente se sumó una compañera de la facultad con un portfolio de cuentas como Gucci, Swatch y Longines. Al poquito tiempo se agrega El Solar de la Abadía. La empresa crecía, hasta que mi marido me sugirió que deje de trabajar desde casa porque me quedaba hasta cualquier hora. Fue ahí que decidí tener mi primera oficina que fue en un club de Tennis. En ese momento no podía pagar algo mejor. Fue allí que sumamos dos personas más. Mi marido me ayudaba como cadete con su moto. Cuando empezamos a crecer me mudé a Santa Fe y Suipacha, después pasamos a un piso en la misma zona. Ahí llegamos a ser 17 personas y hace seis años nos mudamos acá a Belgrano, a esta casa que era un petit hotel.   

¿Cuál fue tu primer desafío?

En esos momentos, hace 15 años atrás, el Yoga no era algo común y hasta estaba mal visto. Recuerdo que los periodistas lo consideraban una secta (risas). Mi primer desafío fue posicionarlo en el país, un objetivo que logré con éxito.

¿Cómo es ser una mujer líder?

Hay cosas que yo creo que son innatas, como el creativo. Podes hacer cursos para trabajarlo, pero para mí naces con eso. En mi caso el liderazgo me es innato. Yo a mis 42 años me doy cuenta que mi virtud es el relacionamiento con la gente.

¿Esa cualidad que hoy remarcas, la descubriste rápido?

No, a los 25 años no tenía esta claridad. Creo que tiene que ver con las experiencias que fui atravesando. Tuve una mala experiencia en mi primer parto, en donde me indujeron las contracciones, me ataron las piernas, me maltrataron y me llevaron a cesárea sin explicarme el por qué. Yo siempre digo que tengo que agradecerle a mi hijo porque él me marcó el camino para que mi vida fuera por otro lado. A tal punto que a mi segundo hijo lo tuve en mi casa. Y parí en mi casa, sin anestesias. Para mí lo laboral se relaciona muchísimo con la vida personal. Todo esto lo logré con mucho sacrificio.

¿Cómo definís a tu equipo de trabajo?

En estos 15 años en las camadas de Ver y Comunicar siempre se trasmitió un espíritu positivo. Hoy son 17 chicas y todas se llevan bien entre sí. Cuando una entra y no viene con la misma onda sale automáticamente expulsada por osmosis. Yo en 15 años jamás tuve un juicio laboral. Soy de escuchar a mi equipo, si bien las decisiones las tomo yo, me gusta consultar. Es la mejor manera de formar equipos.

¿Por qué elegís trabajar con mujeres?

Creo que hay distintas teorías. Para el trabajo de PR la mujer se destaca. Primero porque tiene más paciencia, es más metódica y está atrás de la información. El hombre es más práctico. En el plano más inconsciente tiene que ver con los derechos de pisos que pagué por ser mujer. Pasé situaciones muy delicadas y de maltrato en empresas machistas, creo que esa es la parte más inconsciente y hasta una historia de vida complicada cuando era chica con miembros masculinos de mi familia. Yo creo que me siento mucho más cómoda por todas mis experiencias con las mujeres. Hoy hasta tengo armado un círculo de mujeres que no tienen nada que ver conmigo, son todas emprendedoras, me invitaron a dar una charla y ahí me enganché. Generamos una onda, nos vemos una vez por mes, desayunamos, no hay líderes, todas tenemos el mismo espacio.

¿Cómo se relaciona el ser madre con tu propio emprendimiento? ¿Cómo conjugas ambas cosas?

Antes de tener a mis hijos era una verdadera adicta al trabajo. A mis 30 años sabía que quería ser una de las mejores consultoras del país y como buena leonina iba hacía mi objetivo. Cuando nació mi segundo hijo empecé a replantearme por donde pasaba realmente la vida. El parto en mi casa, haber transitado mi dolor me hizo ver las cosas de otra forma. Ahí pensé, no quiero tener la locura de una agencia con 50 empleados. Hubo un momento donde me frené y dije quiero seguir divirtiéndome pero con una limitación. Decidí ponerle un freno. No voy detrás de las grandes marcas, priorizo trabajar tranquila, con cuentas que me permitan vivir tranquila.

Con Manuel, mi primer hijo lo hice, trabajé a full con él de bebé. Con Mateo, cambié. Me costó mucho lograr ese equilibrio. Le sigo poniendo mucha energía a Ver y Comunicar. La vida me llevó a otros aspectos, que están fuera de la Matriz. Hoy busco ser más relajada, más cercana. Los clientes no solo te eligen porque trabajas bien y sos metódica, sino que es un todo.

¿Cómo ves hoy a la comunicación?

Las emociones juegan un papel muy importante. Las marcas ya no se quieren ver como un ícono, como algo inalcanzable. Y es ahí donde aparecen las influencers, no sólo por la tecnología, sino porque se identifican más con este tipo de personas que con las clásicas modelos.

¿Cómo desde tu consultora te fuiste aggiornando con las nuevas tecnologías y jugadores que fueron apareciendo como las redes sociales?

No sólo se innova desde lo tecnológico, vos innovas desde otras formas. En un mediodía hacemos juegos, para cortar la tarde. Uno está innovando todo el tiempo con el hacer. Si hace cinco años yo solo hubiese elegido hacer campañas de comunicación, me hubiesen comido los piojos. Hubo un momento que me di cuenta que el logo viejo había cumplido un ciclo, que era momento de cambiar. Antes nuestras oficinas eran todo verde y naranja, hasta que nos actualizamos. Si solo me quedaba con mis campañas de prensa me iba a limitar. Buscamos hacer algo más integral  y ser una consultora 360º. Desde hacer diseños de logos, community manager, hasta hacer un evento de fin de año. El abanico es grande, vendemos otros servicios desde la comunicación. Eso para mí fue actualizarme, innovar. Hoy contamos con una base de influencers tan grande y actualizada como la de periodistas.

¿Qué le falta a Ver y Comunicar hoy?

Ya cumplí mis objetivos. Pero eso no significa que yo estoy bajando los brazos, seguramente en cinco años surgirán nuevos desafíos y me tendré que aggiornar para emprender nuevos caminos. No sé hacia donde nos deparará la vida comunicacional. El rubro de periodistas está hoy muy castigado, cerraron muchísimos medios, pero sé que la vida te reinventa.

¿La creatividad va de la mano de tu consultora?

Totalmente, nosotros buscamos ser creativos con el envío de gacetillas. El periodista está harto de recibir siempre lo mismo. Nosotras llevamos hasta mimos a las redacciones, entregamos medios relojes para que tengas que ir a al store de Watch a que te lo armen. Buscamos regalos originales. Son todas cosas que hacen que seas distinto.

¿Qué tips le das a una mujer que está arrancando con su emprendimiento?

Lo primero es creer en uno y en tu instinto. Una mujer que emprende tiene miedo, pero si crees en vos ese miedo se va. Hay que apostar a lo que realmente queres. Es importante confiar en lo que crees. También es importante ser humilde. La humildad te lleva a todos lados, la ambición desmedida no es buena. Yo en todos lados soy igual como mamá, como jefa y con mis clientes.