WeSay Magazine
domingo 16 de diciembre de 2018

"En Europa hay muchas mujeres al mando de grandes empresas"

Leandro Ferreyra

Las agujas del reloj marcan las 13.15 en Buenos Aires. El sol primaveral pega de lleno en una city porteña revolucionada repleta de cortes y manifestaciones de trabajadores del Conicet, estudiantes y distintas organizaciones sociales. Nada de eso sucede a más de 11 mil kilómetros de distancia, en la ciudad italiana de Genova. Allí, todo es paz y armonía. El sol del otoño se esconde pasadas las 18 (hay una diferencia horaria de 5 horas), precisamente en el momento en que Belén Soler Valle atiende el llamado de We SAY!

Trece años pasaron desde que su marido, Nicolás Burdisso, futbolista, ex Boca y Selección Nacional, pisó suelo italiano por primera vez. En aquel momento para jugar en el poderoso Inter de Milán, junto a otros argentinos que llegaban para reforzar a un equipo que haría historia en el Calcio.

Hoy, más de una década de aquel desembarco, Belén representa el estereotipo de mujer multifascética: reparte su tiempo entre el cuidado y la educación de sus tres hijos, los quehaceres del hogar y la responsabilidad de liderar un proyecto familiar con raíces bien argentas. Se trata de Vinos del Potrero, un emprendimiento enológico que acaba de lanzar sus primeras etiquetas al mercado de la mano del archiconocido Bernardo Bossi Bonilla, ex Catena Zapata, Ernesto Catena Vineyards y Casarena. “Conocíamos sus vinos y su escuela y después de hablar dos minutos con él nos dimos cuenta que era la persona indicada, por lo que trasmite como profesional y como persona”, relata Belén, quien se emociona al contar que los Burdisso se sienten "orgullosos de tener un producto que sale de nuestra tierra y de apostar por la Argentina".

¿Cómo es tu rol en la empresa?

Soy Manager, también tomo la mayoría de las decisiones junto con Nico. Estoy atrás en el día a día desde acá (desde Génova). Pero también tenemos un equipo muy bueno en Buenos Aires y una comunicación fluida con Mendoza, donde está la bodega.

¿Cómo definirían las primeras etiquetas que lanzaron al mercado?

Nuestro diseñador Daniel captó la idea desde el primer momento, la analogía del terroir con el potrero , de la tierra con el fútbol. Creo que nuestras etiquetas reflejan eso.

La industria fue sin dudas una de las más afectadas por la crisis de los últimos años. Aún así decidieron apostar al vino. ¿Por qué?

Decidimos apostar al vino porque lo tomamos como una pasión de familia. Por supuesto que no queremos que nos vaya mal. Pero hemos comenzado este proyecto por pura pasión y gusto, para hacer un emprendimiento que el día de mañana lo puedan continuar nuestros hijos. Y a la vez para hacer algo con la tierra, el clima, a ambos nos apasiona la naturaleza.

¿Recorren viñedos europeos?

Siempre.

¿Buscan en esas experiencias recoger ideas para volcar en el terreno local o lo hacen simplemente por placer?

Ambas cosas. Empezamos por placer pero cuando surgió la idea de hacer nuestros propios vinos, a cada lugar que vamos, en España, Francia e Italia, sacamos ideas, de todo, de las bodegas, de la cultura de ellos. Siempre aprendemos cosas diferentes. Lo lindo que tiene Italia en particular es que cada vez que vas a una bodega te atienden sus dueños de una manera muy cálida, cordial. Es gente de familia, muy sencilla que capaz venden a todo el mundo y en cantidades grandes pero no abandonan el concepto de agricultor, de trabajar en la tierra, de probar la uva. Eso es hermoso, nos gratifica y nos aporta ideas.

¿Qué actividades hacen en familia en los tiempos de ocio?

Los tiempos de ocio no son muchos, porque Nicolás juega los fines de semana (fue transferido del Génoa al Torino hace un mes), que es cuando la gente pasea. Yo mayormente estoy sola con los nenes. Por supuesto hacemos cosas juntos pero no siempre los cinco. Cuando disponemos de ese tiempo salimos a comer, a pasear, o viajamos a conocer lugares nuevos, ciudades nuevas. Salimos a descubrir más de esta Europa que tanto nos apasiona. También nos guardamos un tiempo para estar en casa, también somos muy caseros, nos encanta disfrutar en familia. A los chicos y a Nico les gusta mucho leer.

¿Cómo articula Belén el rol de empresaria viviendo en Italia?

Estoy todo el tiempo en contacto, tenemos un equipo bárbaro, con buena onda y un muy buen feedback y podemos trabajar vía Skype, email o por teléfono también. El contacto es diario. También está mi hermana en Buenos Aires que se ocupa de la parte administrativa. Está Wine Idea, Patricio Eppinger y Matías Prezioso, que es nuestra consultora y Stella Dottavio nuestra agente de prensa, con ellos estamos todo el tiempo en contacto y el trabajo es muy dinámico. Es como estar en una misma oficina pero un poco más lejos. Igualmente viajo varias veces por año a la Argentina y me ocupo personalmente. La confianza es un hecho primordial en nuestra forma de trabajo.

¿Es la primera vez que emprendes?

Es la primera vez que hago un emprendimiento para llevar adelante yo misma.

¿Cómo articulas el rol de madre y empresaria?

Soy una mamá muy dedicada a mis hijos (Angelina, Facundo y Emilia), me gusta acompañarlos en sus cosas y disfruto mucho con ellos. Complemento muy bien la maternidad con el trabajo. Vinos de Potrero me llena de energía y gratificación, trabajo con muchas ganas y mucha pasión también. Con los chicos de nuestro equipo hay una comunicación constante y diaria y lo más lindo es que hay mucha buena onda. Por suerte tengo a mi hermana María José que es mi mano derecha y mis ojos en Argentina y además mucha confianza en todo nuestro equipo de trabajo, los chicos de Wine Idea en Buenos Aires y en Mendoza nuestro gran enólogo Bernardo Bossi Bonilla y el resto del equipo, todos unos genios.                       

En la Argentina todavía la brecha salarial entre hombres y mujeres es grande, sobre todo en puestos de mando. ¿Cómo es la situación en Europa?

Aquí en Europa es diferente, tengo amigas que trabajan en puestos de gerencia y ganan igual o más que sus maridos. Hay muchas mujeres al mando de grandes empresas y eso es muy alentador                       

En un futuro, ¿tenés pensado radicarte en la Argentina y dedicarte 100% a tu emprendimiento?

No tengo la respuesta. Siempre quiero volver a vivir a mi país, es un deseo latente en mí. Me encantaría regresar y estar día a día cara a cara con el proyecto, viajar con frecuencia a Mendoza y disfrutar todo lo que se va dando, pero hace 14 años que vivimos en Italia y mis hijos son más de aquí que de allá. Por ahora no hago demasiados planes, se hará camino al andar. 

¿Te gustaría emprender en algún otro rubro en el largo plazo?

Como te contaba antes, este proyecto es algo que me encanta hacer y vivir día a día. Un emprendimiento que quisiera heredar a mis hijos y que nos reúne como familia y con Nicolás como pareja. También estoy estudiando la Carrera de Sommelier, terminando mi último año en la Fundación Italiana de Sommeliers, acá en Torino. Tampoco descarto la posibilidad de trabajar como periodista porque es algo que también me apasiona y que he soñado siempre y por algo soy licenciada en Comunicación Social. Pero en este momento estoy completamente dedicada a Vinos de Potrero y muy orgullosa y feliz por ello.