WeSay Magazine
domingo 16 de diciembre de 2018

Gabriela Tolomei, de empresaria a emprendedora del arte

Soledad Ytuarte, Socia Fundadora de We SAY!

Comenzó a pintar a los 20 años. Pero luego la vida la llevó a realizar una carrera en el mundo corporativo, más precisamente en la empresa familiar, ligada a la industria estética. Transcurrieron 25 años hasta que en 2009 se volcó de lleno a la pintura.

Durante todos esos años, fue recorriendo un camino espiritual que le permitió “despertar” una comprensión profunda de su existencia.

En 2010, su obra ya estaba en las galerías de Nueva York.  Hoy expone y vende sus cuadros en Londres, París y Nueva York, y se proyecta como una de las artistas plásticas argentinas como mayor alcance internacional.

Su filosofía está íntimamente relacionada con el kabbalah, y con la idea de que el arte siembre arte. Por esto mismo, el 10% de lo recaudado en las ventas es donado a diferentes asociaciones.

En 2017 comenzó con una agenda intensa en Nueva York, donde expuso su obra “Años Luz” en tres importantes eventos, logrando consolidar su carrera.

Actualmente, su obra está presente de manera permanente en Nueva York (Madison Avenue Gallery Walk), bajo la representación de Arlene Angard. También se encuentran sus cuadros en Barcelona (Bcn Apartments).

Gabriela habló con We SAY! Magazine sobre su vida, su arte, sus pasiones.

¿Qué significa la pintura en su vida?

Las puertas de mi creatividad se abrieron a través de la pintura. Hace tan solo 9 años, la pintura se convirtió en la razón de mi trabajo y en el centro de mi vida, en “lo más íntimo de mi ser”.  Conectarme  con la pintura significó una profunda sensación de realización, en el sentido de comprender lo que pueda estar en el corazón de las cosas o de las personas. Esta conexión la vivo como una revelación, una epifanía.

¿Qué es la Kabbalah y cómo llega a su vida? ¿Cómo adoptó sus enseñanzas para su propia realidad?

Todo lo que sucedió en mi vida fue para llegar a este bendito presente y la Kabbalah fue el momento donde se abrió un portal de sabiduría en mi vida. El estudio de la Kabbalah me ayudó a despertar mi camino. Todo recobró un sentido profundo y expansivo, y cada cosa que empecé a vivir, la recibí como un regalo bello e inmenso de la vida. Por esto también es que creo fuertemente que el arte siembra arte, y de eso resulta el diezmo. Es decir, la donación del 10% de todas las ventas, para diversas causas sociales.

¿Qué la impulsó a dejar su carrera en el mundo corporativo?

Ante todo, la búsqueda de mi integridad, de descubrir quién era y qué deseaba realmente hacer. Fue durante un taller cuando me topé con el libro “El camino del artista” (Julia Cameron, 1992) y esto cambió totalmente mi perspectiva. Ahí me di cuenta que lo único que quería hacer era pintar y que mi vida pasaba por eso. Por primera vez en mi vida había una integridad.

¿Hay algo de su experiencia corporativa que haya aplicado en su profesión actual?

Comprendí desde el primer momento que era mi propia empresa y debía invertir en eso. Mis años en el mundo corporativo me dieron herramientas con las que construí mi nueva carrera artística.

Si bien utilizo herramientas corporativas para mi arte, este es un marketing cuidadoso, no el especulativo de despertar un deseo que la persona no tiene, sino que la obra sacude y despierta lo que esa persona necesita, por eso es distinto, estoy muy atenta a la curaduría.

¿En qué se inspira cuando quiere pintar?

Me inspiro en todo, la palabra, la contemplación, la naturaleza, el cielo es imprescindible, el silencio, los sonidos, la música, los espacios donde mi conciencia se expande, me inspira lo intangible que luego en el proceso creativo se hace tangible, la lectura y por sobre todo tener mi capacidad de asombro a flor de piel.

¿Cómo detecta esos momentos de más inspiración que otros?

Vivo la pintura como una alquimia, por lo tanto en mis momentos de mayor inspiración me surge de adentro la necesidad de acercarme al lienzo.  Lo detecto en un sentir, en un acto donde mi ser va en búsqueda de la alquimia del color, donde una linea sale de mi y tanto más….donde todo fluye y sucede más allá de mi.

¿Cómo resuelve los momentos en los que falta esa inspiración?

No me ha sucedido

¿Cómo definiría su obra? 

La definiría como una ventana luminosa, una manera de conectar con lo eterno, un despertar. Lleva muchos colores y formas alegres. Busco  con mi obra despertar y revelar algo en la otra persona, que quien lo vea pueda escaparse del momento presente como mirando en una ventana de luminosidad.

Como emprendedora del arte, ¿Qué posición cree que tiene la mujer en este ámbito?

Considero este momento como apasionante, el momento donde aflora lo mejor de la mujer.

¿Cuáles son sus próximos proyectos? 

Deseo expandir mi obra y mi imagen sin fronteras innovando en diversos lenguajes. Me encantaría estar presente en empresas y que mi obra sea un momento de conexión.